En el día mundial del lavado de manos resulta interesante contar cuál es la historia de este proceso, porque el descubrimiento de la importancia del lavado de manos no ha sido para nada un camino sencillo.
Es bastante evidente que los procesos higiénicos que conocemos y mantenemos hoy en día no son los mismos que se empleaban hasta el siglo XIX, de hecho, a mediados del siglo XIX la sepsis puerperal o fiebre del parto provocaba la muerte de entre el 10 y el 35% de las parturientas.
Es por esto que, en 1847, Ignaz Semmelweis afianzó su propuesta de lavarse las manos con una solución de hipoclorito cálcico antes de tratar a este tipo de pacientes debido a que sus observaciones concluían que la mortalidad de las pacientes tratadas por obstetras era de tres a cinco veces mayor que en las pacientes tratadas por matronas.
Como conclusión a su investigación sobre la relación directa existente entre una correcta higiene de manos y el trato de paciente parturientas, Semmelweis publicó la obra De la etiología, el concepto y la profilaxis de la fiebre puerperal en la que propone medidas para prevenir y controlar esta enfermedad en la que se incluía el lavado de manos.
Sin embargo, pese a demostrar que un lavado profundo de manos por parte de los médicos obstetras conseguía reducir la mortalidad por fiebre puerperal a menos del 1%, la teoría de Semmelweis fue rechazada por la comunidad científica debido a que muchos médicos se sentían señalados como culpables al sugerir que eran responsables de la muerte de las embarazadas como consecuencia de una posible mala praxis.
Este hecho supuso un punto de inflexión en la vida de Ignaz Semmelweis, que acabaría muriendo en 1865 dos semanas después de ser internado en una institución mental. Los constantes enfrentamientos con la comunidad médica contemporánea y una posible enfermedad fueron la causa de su ingreso forzoso en el centro psiquiátrico de Lazarettgasse.
No fue hasta 1879, 14 años después de su muerte, que Louis Pasteur reconociera públicamente el mérito de Semmelweis tras confirmar la teoría de los gérmenes como causantes de las infecciones.
Esta es, sin duda, una historia tortuosa rodeada de controversia, pues a día de hoy todavía se desconocen las causas reales de su muerte habiéndose escrito varias hipótesis entre las que se incluye una paliza por parte de los guardias de la institución mental con consecuencias fatales.





















